domingo, 21 de diciembre de 2014

"Hasta luego" Yaya

Han pasado ya cuatro años y te echo de menos igual... 

Hasta luego Yaya
Madrid, 19 de Diciembre 2010


Decía Marco Aurelio que morir no es otra cosa que cambiar de residencia.

Tu nueva residencia tiene que estar muy cerquita porque yo llevo sintiéndote desde que tu corazón se paró.

Mira cuánta gente ha venido a decirte “hasta luego”. Hace dos o tres días me prometiste que estarías en nuestra boda. Con lo terca que siempre has sido y, como buena vasca, capaz te veía de pedirle a San Pedro que se esperara un poquito antes de abrirte las Puertas del Cielo y así poder asistir.

Hace dos o tres días no daba crédito a lo que estaba pasando. Ayer recordé la primera vez que escuché a Sabina juntas en vuestra casa. Me decías que te gustaba mucho la canción de “y nos dieron las 10 y las 11”. Me he acordado de un pedacito de esa canción éstos días… “parecía como si, nos quisiera gastar el destino una broma macabra”.

Aún así todo cambió cuando te ví descansando ayer. Con los ojitos cerrados y tan guapa como siempre, al verte sentí un chorro de energía y “buen rollo”, que decimos los jóvenes. No se cómo, comprendí que ibas a venir a nuestra boda, a pasear con tus hijas por tu barrio, que tanto te gusta, que ibas a acompañar al yayo a la compra cada día y que seguirías poniéndole velas a tus nietos para ayudarlos en exámenes y reuniones importantes.

Si algo nos habéis enseñado el yayo y tú, es que existe el amor Para Siempre. Si alguna palabra tuviera que describiros, ésta sería TERNURA.

Con ésta ternura y con todo nuestro amor, (que sabes que no es poco), te queremos decir todos:

“Hasta luego yaya”

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